Como dioses dormidos

por Marcela Méndez

“Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.”

Enseñanza antigua egipcia extraída de  El Kybalión de H. Trimegistro. Ley hermética.

Todo en el Espacio convive en armónica unidad Universal. Es la manifestación del equilibrio perfecto entre atracción y repulsión. Ambos, atracción y repulsión, son fuerzas regidas por el deseo de unión o rechazo. Para los dioses ese equilibrio magnético es denominado  Dharma o la Ley del Equilibrio; para los hombres, que debemos trascender los opuestos es la Ley del Deber.

Dice Bhagavan Das, filósofo hindú, en el libro Ciencia de las Emociones que el deber de los hombres devenido en acción hacia los semejantes y hacia toda forma de vida es el Amor.

Deber y Amor, desde la filosofía oriental, serían sinónimos.

La clave de la Vida Una es el Amor manifestado como Unión.

Creo, particularmente que somos humanos cuando amamos y generamos cambios a través de acciones positivas en nuestro entorno. De alguna manera, cumpliendo, como dirían en oriente, con nuestro deber de “ser humanos”. Cuando  no somos humanos, reina la desunión, la separatividad, el egocentrismo, aparece el sectarismo, el dogmatismo, el divisionismo,la  intolerancia, la discriminación… y las guerras, que son manifestaciones del opuesto del amor, el odio.

El odio es visceral no es humano. Cualquier manifestación de odio ya sea con uno mismo, con las personas que nos rodean, con nuestras familias, con el medio ambiente, con los otros que son diferentes a nosotros, es un rasgo de deshumanidad, es una característica retrógrada del carácter que nos hace descender de nuestra escala evolutiva, mostrando lo peor de nosotros y destruyendo los lazos de unión, al igual que lo hace  un cáncer enraizado en el cuerpo, la diferencia es que al permitir que estos estados emocionales destructivos permanezcan en nosotros destruimos con nuestra vibración el cuerpo de la Humanidad. Cada uno de nosotros es una célula. Cada uno de nosotros es responsable de lo que emite como energía positiva o negativa a su entorno. Cada uno de nosotros es responsable de generar lazos de unión o no con las personas…

Vamos a alcanzar la armonía de las estrellas cuando nos demos cuenta que la Humanidad entera es una Entidad espiritual y que Todos unidos somos algo, nunca lo vamos a lograr separados. En el budismo se afirma que la Humanidad alcanzará el Nirvana cuando el ultimo de los seres humanos se libere de las cadenas del dolor. O lo hacemos juntos o no seremos nada!

Descubramos nuestra verdadera esencia y tratémonos como dioses. Vale la pena hacer el esfuerzo.

Hagamos la diferencia!

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