Encontrar la paz interior

Por Marce N. MéndezMarce N Mendez

Yo amo meditar“Meditar”, como se comprende en oriente, no tendría que ver con la reflexión o el pensamiento profundo (prácticas características de Occidente); más bien, todo lo contrario. Meditación, en realidad significaría  la eliminación total de cualquier tipo de pensamiento, mediante la concentración de la mente en un solo punto; observando el objeto, sin juzgar, comparar, o calificar…sin identificarnos o proyectarnos en él. Tarea más que complicada, para nosotros occidentales, en estos tiempos que nos toca vivir…

Sin embargo, la concentración involuntaria es algo cotidiano… por ejemplo, es interesante ver cómo todo lo que ejerce atracción en nosotros tiene el poder de absorber nuestra atención, produciendo cierto nivel de bienestar, cierto grado de satisfacción; esto sucede porque hemos logrado alcanzar, en forma conciente o no,  un nivel de concentración mental.

Meditar Todos, en cierta manera, meditamos durante el día, lo que sucede es que no nos damos cuenta…  desde cantar mentalmente una misma canción, visualizar un paisaje, planificar un proyecto laboral o personal, programar un evento, organizar la agenda de la semana, hasta contar ovejitas antes de irnos a dormir…

La diferencia está en que, si meditamos, si mantenemos la concentración, no hay desgaste de energía…si especulamos o deseamos, estamos haciendo un uso irracional e irresponsable de nuestros propios recursos.

Toda actividad mental consume energía, la concentración mental la ahorra. El agotamiento o estres que sufrimos al final del día muchas veces es debido a la falta de concentración que tenemos, y como consecuencia al  volumen de actividad mental que gastamos, innecesaria e involuntariamente.

picnicLo que sucede es que para producir cualquier pensamiento, para desarrollar cualquier proceso de cálculo o razonamiento, nuestro cerebro consume una cierta cantidad de energía, la misma que se gasta caminando, trabajando o durmiendo… Por eso es importante un buen combustible, básicamente relacionado con tres pilares energéticos: buena alimentación,  tiempo de descanso y vida al aire libre.

Si hacemos el intento de no pensar en nada, unos segundos, nos daremos cuenta que miles de pensamientos nos invaden, involuntariamente, por todos lados, sin ningún orden o control, todo ocurre ante la vista pasiva de nuestra atorada conciencia. Pensar en nada, hoy, parece una tarea titánica, imposible de alcanzar.

Alguna vez nos tomamos cinco minutos para preguntarnos ¿cuántos miles de pensamientos  innecesarios nos ocupan la mente durante el día? ¿Cuántos pensamientos, deseos, ilusiones, preocupaciones mantienen nuestro cerebro y sistema nervioso en continuo trabajo, presión y desgaste?

preocupación Yo amo meditar

 

La verdad es que a veces, nuestra mente puede convertirse en una trampa mortal, el propio infierno…

Aquí es donde la meditación entra a jugar un papel preponderante.  Aprender a observar, a concentrarnos, a relajarnos, a visualizar, son herramientas indispensables para alcanzar, en estos tiempos de locura, algo de paz interior.

Por supuesto que aprender a no pensar en nada y lograr la concentración no es algo que se consigue de la noche a la mañana…

Pero enfrentémoslo, la felicidad no depende de los otros o de la mera concresión de nuestros deseos. La verdadera felicidad, esa satisfacción personal surge cuando logramos superarnos; centrando nuestras energías, aunando esfuerzos, y focalizándonos en nosotros mismos para alcanzar una meta, algo que de sentido a nuestras vidas, algo que todos, de alguna manera aspiramos y lo tenemos como deuda pendiente: estar mejor “uno consigo mismo”.

El camino es largo, los logros no son inmediatos…aprender a meditar, a concentrar nuestra mente, es una inversión a largo plazo, pero sus beneficios se verán progresivamente en nuestras vidas, mejorando nuestra salud fisica, emocional y mental.

Como dice la filosofia budista:

“Los problemas externos (del samsara), jamás se van a detener…seguirán apareciendo, uno detrás de otro. Pero tus perturbaciones mentales que son causas del sufrimiento, sí puedes reducirlas y eliminarlas.

Desarrolla tu paz interior, que es causa última de tu felicidad.”

paz interior

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